
|
| Daños por cárcavas pudieron evitarse | ||
|
|
|
Los problemas en Ilopango pudieron prevenirse si el ex presidente Alfredo Cristiani hubiera mantenido las restricciones de construir en zonas consideradas “reserva” o sobre “tierra joven”, muy poco resistente para asentamientos humanos.VÍCTOR HUGO DUEñAS
Diario El Mundo Una decisión presidencial de hace 19 años podría explicar los actuales desastres naturales y humanos que se registran en diversos puntos de los municipios de San Salvador e Ilopango. En esa decisión Ejecutiva se perciben diversos aspectos: un gobierno de turno (con corte ideológico distinto al de su predecesor), una visión posiblemente distinta sobre cómo debería desarrollarse la ciudad capital y sus alrededores y, posiblemente, intereses económicos impulsados desde el poder político. Uno de los gobiernos es el de la Democracia Cristiana (1984-1989), encabezado por el fallecido presidente José Napoleón Duarte y, el otro, involucra al primer triunfo de ARENA en el gobierno (1989-1994) con la figura de Alfredo Félix Cristiani. El 9 de agosto de 1988, Duarte promulgó el Decreto Ejecutivo 39 sobre el “Régimen de Ordenamiento para la Región Metropolitana de San Salvador”. Entre los considerandos se expresaba: “Que el intensivo crecimiento de los asentamientos humanos en el Área Metropolitana de San Salvador, ha invadido zonas rurales incluso masas boscosas, trayendo como consecuencia la contaminación ambiental, aumento de escorrentía y erosión de los suelos...” Además: “Que el desarrollo desordenado... requiere de una acción coordinada del Gobierno Central y local, a fin de lograr una estrecha relación con los Municipios que la rodean y conformar una Región planificada”. Luego, en siete artículos se exponía, entre otros, la creación de una “Región Metropolitana” que incluía al Área Metropolitana ya conocida y 12 municipios más. Se determinaban, además, “Zonas de Conservación y Protección” dos grandes porciones geográficas donde destacan la Cordillera del Bálsamo (en La Libertad) y la subcuenca de Ilopango (en San Salvador). Es decir, se restringía el desarrollo urbanístico. Sin embargo, con la llegada al gobierno de Cristiani se cambiaron las decisiones. El 8 de mayo de 1991 “se emitió un nuevo Decreto... por medio del cual derogó en todas sus partes el Decreto No. 39”, abriendo la puerta para que zonas antes protegidas o restringidas fueran transformadas para asentamientos humanos. Con el paso de los años, la decisión presidencial logra vincularse a desastres sociales y tragedias derivadas de fenómenos naturales. Pueden citarse ejemplos como la destrucción de unas 200 casas en el sector de Las Colinas, en Santa Tecla, donde se sospecha perecieron más de 500 personas. Las Colinas se erigió en uno de los tramos bajos de la cordillera del Bálsamo. Más recientemente, se registran problemas con cárcavas en las colonias San Bartolo, La Cima y Las Cañas, en Ilopango, donde las autoridades reconocen que “la juventud del terreno” no era propicio para asentamientos. El actual viceministro de Obras Públicas, Roberto Góchez conoce muy bien la historia del decreto derogado y está convencido que de haberse mantenido, “muchos problemas se hubieran evitado. Se trataba de crear límites sobre el crecimiento de la ciudad para beneficio de todos”, dijo. “Se han movido intereses del poderoso dólar”
(Roberto Góchez • Viceministro de Obras Públicas)
|